Artículo publicado en el periódico Maranata más de un año antes de los reportajes de Canal 7 sobre el enriquecimiento de algunas iglesias y medios de comunicación cristianos de Costa Rica.
Por
Alfredo Vélez
«¡Dios y dinero!, voceaba la portada de la revista Time del ejemplar del 3 de agosto de 1987. Comenzando en la página 48, Time anunció lo que el público había sospechado desde hacía mucho tiempo: que no todo el que dice “Señor, Señor” se le puede confiar que gane dinero sinceramente o que lo administre con sabiduría».
Así comienza el capítulo 10 del libro “¿Practica la iglesia lo que predica?” escrito por Warren W.Wiesber y publicado en español en1989 por Editorial Vida. Tanto el artículo de la revista Time, como el libro citado, son el producto de los enormes escándalos financieros y morales que ocasionaron los más famosos tele-evangelistas de ese momento: Jim y Tammy Bakker.
Hoy la iglesia parece haber olvidado el camino que la llevó a tan enorme desastre y parece que recorrerlo de nuevo es una lamentable realidad. La inmensa mayoría de los cristianos, de hoy en día, nunca han escuchado esos nombres ni saben que su predicación era el evangelio de la prosperidad ni que su medio fue la televisión. Muchos se sorprenderían, si pudieran ver aquellos programas en inglés y confirmar que hoy están en pleno auge en español.
Hace unos días, en un canal cristiano estaban pasando videos musicales y hubo uno que impactó profundamente a mi familia. El cantante llega en un Hummer y se baja cantando en un alegre ritmo tropical, un estribillo que pedía más y más fe a nuestro Señor. Para muchos, el cielo de sus vidas es un vehículo de estos, y para otros, un celular con cámara. ¿Dios? Dios es el genio de una lámpara que debe dármelos. ¿Jesucristo? Alguien que murió en la cruz para que yo tuviera Hummer.
No se trata de establecer un juicio contra un joven talentoso que quiere servir a Dios, sino de preguntarnos qué clase de evangelio le han enseñado.
El teólogo Check Colson en un discurso pronunciado en 1987 dijo:
“El efecto de predicar una teología falsa puede ser desastroso. La mayoría de la gente atribuye la caída de Jim y Tammy Bakker a la voracidad, la indiscreción sexual o a la corrupción del poder. Por supuesto, estos fueron factores que contribuyeron; pero la causa fundamental de su caída fue que durante años enteros los Bakker habían estado predicando el evangelio falso de la prosperidad material… Lamentablemente, los Bakker se engañaron a sí mismos creyendo en su propio mensaje”.
Sin duda alguna la iglesia está a las puertas de repetir la historia. Es cuestión de tiempo para que el dinero incontrolado, sin fiscalización y reinvertido en más poder, más lujos, más arrogancia, más vanidad y más soberbia, haga su trabajo. Como está escrito: “Porque todo lo que esté escondido se descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto llegará a saberse. (Mc 4:22 TLA)”. Al igual que las declaraciones de los expertos en meteoritos: “No se trata de si caerá o no caerá, sino, de cuándo caerá”. Definitivamente, “No se engañen: de Dios nadie se burla. (Ga 6:7 NVI) ”. Tampoco se trata de visiones o sueños proféticos, se trata de naturaleza humana, de advertencias bíblicas y de historias repetidas como un conocido experimento de ciencias.
Extractando algunas frases escritas por Warren en su citado libro, encontramos:
«El evangelio de la prosperidad de nuestros días está perfectamente acomodado a una sociedad como la nuestra que idolatra la salud, la riqueza y la felicidad. Las personas que predican este evangelio rebuscan aquí y allí, en el Antiguo Testamento, para extraer sus versículos comprobatorios; pero rechazan a sabiendas “todo consejo de Dios” (Hechos 20:27). El evangelio de la prosperidad es un mensaje para la gente que busca una solución rápida para sus vidas, pero no un cambio permanente en su carácter».
En otro párrafo nos advierte:
“El evangelio ‘pop’ de la prosperidad trata de hacernos creer que la mayor preocupación de Dios es hacernos felices, no santificarnos, y que se preocupa más por nuestro bienestar físico y material que por el moral y espiritual. El ‘dios de la prosperidad’ es un mensajero celestial cuya única responsabilidad es responder a todos nuestros llamados y asegurarse de que estemos gozando de la vida”.
A.W. Tozer dijo: “Parece ser que hay demasiados cristianos que desean disfrutar la sensación de sentirse bien; pero no están dispuestos a sufrir las inconveniencias de seguir bien”.
Sin duda alguna, este evangelio, el de mayor difusión en la iglesia de hoy, no sólo es apto para predicadores que no transitan por el camino estrecho, sino para sus seguidores, esas semillas que los escuchan, los siguen y los idolatran en medio de los espinos con que los rodean: “Luego están las semillas que cayeron entre los espinos. Estas semillas representan a los que oyen el mensaje, pero no dejan que el mensaje cambie sus vidas. Sólo piensan en lo que necesitan y en cómo hacerse ricos. (Mt 13:22 TLA).

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