martes, 14 de julio de 2009

Los cuernos de Sedequías

Por

Alfredo Vélez

Si hay algo que actualmente la iglesia pide a gritos, es un verdadero ministerio profético. Desafortunadamente la palabra profeta o profético, hoy se asocia con habladurías y charlatanerías. Como dicen por ahí, “se está cayendo” montar una microempresa con todo y préstamo del Banco Popular, que venda Kits Proféticos. Un buen nombre sería: Kit “Los cuernos de Sedequías” o mejor aún, “Los cuernos de hierro”, previendo que alguno de los aficionados y seguidores de este tipo de ministerios haya leído el capítulo 22 de primera de Reyes. Se me ocurre que entre las cosas muy importantes que debe llevar este kit están: Un Shofar, un juego de mantos en todos los colores, una espada y algunos elementos incluidos recientemente, como un martillo para destruir deudas. Este último en realidad, remplaza los cuernos de hierro de Sedequías, que por razones obvias perdieron credibilidad hace mucho tiempo. También se recomienda un lazo de fique (mejor lo natural), para actos proféticos, que impliquen atar o desatar. Ya hablando de kits muy profesionales, no olvide una puerta con marco y todo, para realizar toda clase de entradas y salidas. En cuanto al aceite, no hay porque preocuparse, porque en todos los supermercados se consigue aceite de oliva extra virgen, que tiene un color muy sugestivo y profundo.

Estamos pues, a las puertas, y no me refiero a las proféticas, de una nueva religión llena de rituales a los que se les llama “actos proféticos”.

Los populares ministerios, que hoy vemos, están muy lejos del ministerio de Micaías, un ministerio sin cuernos.

Hace más de un año, en la edición 284 de Maranata, se le rindió homenaje a un Micaías de nuestros tiempos y de nuestro país. El pastor Oscar Ramírez partió con el Señor dejándonos lecciones que no debemos olvidar. Cuando se le preguntaba, si el fin principal del profeta era predecir el futuro, él respondió:

Bueno, no es así, en realidad el profeta es un hombre comisionado por Dios para llevar un mensaje de parte de Dios. En el Antiguo testamento, el profeta era aquel que fundamentalmente testificaba. En muy pocas ocasiones, el profeta está haciendo una predicción hacia futuro. En realidad, para el profeta, su ministerio principal es un ministerio de denuncia. Dios utiliza al profeta para denunciar, en primer lugar, la corrupción religiosa; continuamente vemos los profetas señalarle al pueblo de Dios y señalarle a los ministros su corrupción. También vemos como se denuncia la corrupción política, vemos también cómo se denuncia la corrupción social, el pecado dentro de la sociedad, la injusticia social y también la corrupción económica. Como cuando los ricos atesoraban demasiado e iban oprimiendo al pueblo, a los pobres, hasta dejarlos sin nada y había muchos que tenían mucho para comer y había otros que no podían ni siquiera sustentarse en lo más elemental. Así que, el ministerio principal del profeta, no ha sido, como la Biblia nos lo demuestra, la predicción del futuro. Estas son algunas cosas por las que a veces la palabra profecía se malinterpreta y la gente relaciona: un profeta va a decirme cosas de lo que va a ocurrir en el futuro, y eso ya cae en otro terreno, parece que está más en el terreno de la adivinación que en terreno realmente de los profetas de Dios. Los profetas de Dios se distinguieron por ser personas con una gran conciencia social”.

Una conciencia social que hoy en día viaja en carros de lujo, en limosinas y en aviones privados. Una conciencia que no conoce los platos vacíos de Los Chiles (pueblo de extrema pobreza al norte de Costa Rica) , sino lujosos platos de comida que sirven en restaurantes exclusivos.

Si a la iglesia no la ha cambiado nada hasta ahora, entonces tarde o temprano la cambiará el calentamiento global, el cambio de clima o finalmente, la falta de alimentos. La F.A.O. la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, nos anuncia lo que los ministerios proféticos ignoran, mientras juegan a taparse con telitas de colores, a poner clavitos en cruces para que nos perdonen pecados ya perdonados y a jugar con espaditas y martillos.

Es una realidad que los alimentos van a faltar. Por primera vez en la historia, países como Estados Unidos y sus grandes cadenas comerciales restringen las ventas de arroz. En Costa Rica no producimos todo el grano que consumimos y esto es real.

“El salario de todo un día de trabajo sólo alcanzará para comprar un kilo de trigo y tres kilos de cebada” Apocalipsis 6:6

Ningún martillito, espadita de juguete o trapito de seda puede cambiar esta realidad.

Me pregunto ¿a quién se le pedirá cuentas ante la presencia del Señor, por todas las almas que partirán en la próxima inundación, sequía o hambruna, sin haber oído de su salvación? ¿Acaso será a las pequeñas iglesias con pastores sin salario? ¿Será a esos ministerios evangelísticos unipersonales, que viajan en bus? Parece que no.

Nadie quiere ver necesidad en la iglesia. De ninguna manera creemos que la pobreza sea un signo de mayor espiritualidad, como tampoco creemos que la riqueza lo sea. Abogamos por una sana doctrina, que no excluya las pruebas que todo convertido debe tener y tendrá. Abogamos por una sana doctrina, que no se centre en la obtención del dinero como un fin es sí mismo. Pero sobre todo, abogamos por la verdad, por el amor y la misericordia de Cristo en nuestras iglesias y ministerios.

Necesitamos una iglesia que construya más puentes de vida y menos cuernos de hierro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario