martes, 14 de julio de 2009

Operación Jaque... en la cruz

Por
Alfredo Vélez

Una de las estrategias militares más antiguas es sin duda la del caballo de Troya. A pesar de su simplicidad, es altamente efectiva. Cuando el enemigo la descubre, es demasiado tarde para reaccionar.

En La Biblia encontramos algunas de las muchas variantes de esta mecánica militar. Cuando el ejército del Faraón cruzaba el Mar Rojo, de alguna manera cayó en la trampa de pensar que el camino abierto ante sus ojos era seguro. La fortificada y amurallada Jericó, no hizo nada ante el desfile de un pueblo que sólo daba vueltas alrededor y que luego se detuvo a tocar trompeta. El poderoso y temible Goliat, enfureció ante un adversario casi niño, que venía con armas apropiadas para defenderse de un perro callejero. En la actualidad, el mensajero con flores sigue tomando por asalto casas y los correos electrónicos embaucadores siguen obteniendo información para desocupar cuentas bancarias.

Ni para un periodista suizo ni para un asesor de seguridad costarricense, resultó concebible que las Farc fueran engañadas con tan milenario estratagema. Qué fácil es opinar sobre lo que no conocemos. Dos ciudadanos de dos países que no tienen guerra ni ejército, ven como inconcebible que un pueblo latinoamericano tenga personas tan brillantes, pero sobre todo, tan valientes, para realizar un rescate como el de Ingrid Betancourt y los otros 14 rehenes. Ante el heroísmo de otros a los que no les llegamos ni a los tobillos, la mezquina respuesta de “bajar el piso” aflora en esta clase de personas, de las que el presidente de Colombia dijo:

Por ahí hay unos amargados que tratan de desacreditar esa operación. Pero esos amargados conocen a Colombia de lejos. En el frío europeo, qué van a saber del ingenio colombiano. Ellos creen que el ingenio colombiano son los matones de las Farc. Algún día van a conocer esos muchachos del Ejército que hicieron esa operación”.

Para estos mediocres, Juan Santamaría (héroe costarricense) fue uno que empujaron y no un héroe nacional.

Justamente esta mentalidad mezquina, es la misma mentalidad que le impide a muchos comprender lo que Jesucristo hizo en la Cruz del Calvario: Darle jaque mate al diablo.

Desde su estrecha perspectiva, ven el sacrificio de Jesucristo como una derrota y no como la victoria más grande de todos los tiempos.

Sí, una vez más, la vieja estrategia del caballo de Troya funcionó, en esta vez ocasión contra el diablo. Pedro no lo entendía, como seguramente nosotros no lo hubiéramos entendido en ese momento y también hubiéramos terminado repartiendo espadazos a diestra y siniestra. Pero el sacrificio del Cordero Perfecto era imprescindible para derrotar al pecado y la muerte. Mientras el diablo pensaba que acababa con el Hijo de Dios, en realidad estaba permitiéndole que trajera vida y vida en abundancia. Lo que creía que era muerte y destrucción, en realidad era resurrección.

La Biblia nos advierte de caballos de Troya en la iglesia, “lobos vestidos de ovejas”, pero esta advertencia será inútil si no se cumple con el mandato de escudriñar La Palabra.

Con sólo revisar las enseñanzas de Watchman Nee en su libro “Un mejor Pacto”, recopilación de conferencias dadas en 1932, los seguidores de las doctrinas televisivas de pactos, comprenderían que se trata no solo de falsas doctrinas, sino de doctrinas de muerte que invalidan el nuevo pacto bajo la sangre de Cristo. Uno no sólo se baja de la cruz cuando le da rienda suelta a una emoción negativa, sino cuando decide confiar en pactos débiles e impermanentes del Antiguo Testamento, para “obligar” a hacer a Dios lo que ya prometió en el nuevo y mejor pacto, sellado con la sangre de Cristo.

En la ignorancia, no se dan cuenta de que están declarando con estos pactos, que el sacrificio de la cruz fue incompleto. Creen que necesitan mover a Dios y comprarle lo que Cristo ganó en la cruz.

Otro caballo de Troya que cientos de pastores acogieron sin pensarlo dos veces, es cualquiera de las variantes del G 12 o Gobierno de los 12. Con las doctrinas de “sufrir para ser purificado”, de Ignacio de Loyola, el contra reformista número uno de Lutero, y con la estructura sectaria diseñada al interior del Opus Dei, de donde salió este nombre, este modelo se infiltró como un enorme y efectivo caballo de Troya en la iglesia evangélica.

Algunos ciegos, que lamentablemente no alcanzan la categoría de miopes, dicen que ellos toman lo bueno y rechazan lo malo. Error fatal. Lo que fue diseñado en el infierno, para des-evangelizar a los nacidos de nuevo, no tiene nada bueno. Rituales secretos, para sacar y perdonar pecados que yacen en el fondo del mar, es una doctrina falsa, que desvirtúa la victoria en la cruz del Calvario. No es como me sentí en el encuentro, ni lo lindo que me pareció, lo que debe ser relevante. Es la falsa doctrina que me están enseñando, que determina, que ahora mi fe en Jesucristo y lo que hizo en la cruz del Calvario, ya no es suficiente para alcanzar la salvación. Todo ritual secreto es malo. Como decía mi abuelita: “Si te piden que lo hagas al escondido, no lo hagas”.

Y es que infalible sólo La Palabra de Dios. Cualquier organización que cuente con textos y enseñanzas extra bíblicas, que califique como incuestionables o como “visión directa de Dios”, es decir: infalibles, sin duda alguna es una secta.

Abra los ojos, no se baje de la cruz y dele jaque mate al Diablo, porque por fe ya sus pecados fueron perdonados y dejados por Dios en el fondo del mar, conforme dice su palabra. Nadie tiene derecho a sacarlos de nuevo a la luz, en un acto oscuro.

“¡Vuelve a compadecerte de nosotros, y arroja todos nuestros pecados a lo más profundo del mar!” TLA

No hay comentarios:

Publicar un comentario